sábado, 11 de junio de 2011

Epílogo del amor de dos "Chanchitos Enamorados"

Introducción.

Si estas leyendo, te pediré como favor que lo leas completo, porque quizás nunca te hable tan abiertamente y porque tal ves encuentres respuestas a muchas de tus dudas. Sé que estas aquí porque sentiste la misma nostalgia que yo al recordar que este lugar existía, donde la realidad se vuelve inmaterial para los amantes, donde no hay tiempo ni espacio y la evidencia existe para siempre. Aquí, en lo que parece ser el final de nuestra historia, decidí dejar un último registró y quizás unas breves ideas a las que decidí poner unas estructura, buscando ordenar, en esta ocasión, no mi cabeza pero si mi corazón.

I. La historia de un amor.

Fue una hermosa historia de amor la que nos unió, y fue el drama de su final lo que nos separó, mentiría si dijera que fue como en las películas, porque en su simpleza y profundidad no habría forma de relatarlo. Sin grandes aventuras ni aspavientos, fue simple y nunca rutinario fue de un inicio contenido, lleno de miedos y cuidados, pero donde la mente no reina lo sentimientos lo hacen y nos dejamos guiar por ellos, nos entregamos el uno al otro sin oír la conciencia, comenzando con algo clandestino y que debíamos mantener oculto, en nuestra pequeña aventura, en nuestro propio placer prohibido. Me entregue a ti con honestidad y en forma total, tu me lo pagaste sacándome de la ilegalidad y lo prohibido y así comenzó un periodo que yo en lo personal denomino de "felicidad y tranquilidad", donde dimos rienda suelta a nuestro amor, porque yo sé que tú me amabas y yo te amo, donde todo nos entregamos.
Pero el mal no soportó ver tanto amor y felicidad, algo malo tenía que llegar, no mentiré, los problemas fueron todos asociados a la desconfianza, cuyo origen nunca fue claro para mí, a a pesar de que la podía entender, y mi error fue nunca darme a ser una persona que te hiciera sentir la confianza que querías sentir, mis ojos, mi mente y mi corazón siempre fueron para tí, y ahí asumo mi error de nunca querer entender que tú querías sentir eso y yo nunca busqué la forma de lograrlo, los errores comenzaron ahí y fueron mutuos. La desconfianza originó sombras en la luz de nuestro amor, puso la semilla del origen de un rencor que creció, y terminó por comerse todo, que terminó por hacer rutina los malos ratos y casi bendiciones los momentos en que recuperábamos la felicidad y tranquilidad del inicio, originó peleas y discusiones, a las que nunca respondía porque muchas veces no entendía de donde había salido todo esto, no era parte de nosotros, su origen era incierto y para mí no tenía ningún sentido regar con más enojo el rencor que crecía entre nosotros, y que siguió creciendo hasta construir un muro que finalmente nos separó. Yo no quería, no quiero y no voy a querer pelear contigo, no lo asumo y nunca lo asumiré como una parte normal de una relación, pero entiendo que una ves que nace ese rencor y esa rabia el amor no basta y ahí se necesita mucho más que eso, algo mucho más grande que el amor y para lo que no tengo nombre, aún así sé que lo entiendes, quizás mejor que yo, no sé si eso lo tuvimos o no, yo creo que muy pocos o casi nadie lo tiene, porque es difícil, es un don y aún más complejo es un don que se tiene de a dos, no lo tiene uno u otro, si no que los dos en su conjunto y yo simplemente no sé si lo tuvimos porque creo que ni siquiera tratamos de averiguarlo.
Finalmente todo se acabó, por teléfono, solamente con una voz pero sin una imagen, a veces pensé que eso estuvo mal, que no correspondía pero creo que a la larga fue lo mejor, abandonar a la voz de un fantasma que estaba a kilómetros de distancia no solo lo hacía menos duro, si no que también lo hacía más frío y distante, como simular que ya no había nada entre nosotros y que la distancia ya no era solamente emocional o espiritual si no que también física y que además lo rompería todo. Creo que es la única forma en que pueden romper dos personas que estando juntas generan tanta dependencia mutua.

II. La dependencia y la necesidad.

La dependencia y la necesidad, son dos cosas que habían entre nosotros, pero son grandes temas, siempre lo fueron, y merecen ser tratados por separado, diferente a todo lo demás. La dependencia se refiere precisamente a lo que su nombre indica, los dos dependíamos el uno del otro. Creo que para ti nunca fue tan claro como para mí, pero yo sí dependía de ti, te necesitaba para avanzar y pasar el día, eras mi apoyo y mi seguridad, dependía de ti para recibir el afecto y cariño que nadie más me podía dar, pero también dependía de ti para poder dar, porque sacabas lo mejor de mí, porque eras todo lo que yo tenía. En resumen, no dependía de ti para lograr las cosas, dependía de ti para que esos logros tuvieran sentido y por lo mismo dependía de ti para vivir.
La necesidad, era aún más escurridiza para ti, tu misma me dijiste muchas veces que yo no te necesitaba, porque nunca pedía tu ayuda, creo que lo mal entendiste, y cuando traté de decírtelo no me creíste, pero siempre te necesité. La verdad, en este caso tampoco te necesitaba para que me ayudaras con algo material ni superficial, te necesitaba porque llenabas un espacio de intimidad y soledad que nadie más podía llenar, completabas la vacante de una compañera en mi viaje por la vida, por eso te necesitaba, quizás lo único que quería obtener de ti era tu tiempo, para recibir tu afecto y compañía, de ti no necesitaba dinero, ni ayuda con las tareas, ni con los estudios, ni el trabajo solamente necesitaba tu amor, era lo único que necesitaba, cualquier otra cosa era completamente prescindible, porque tu amor me dio lo único que faltaba y lo que más necesitaba en la vida.

Final.

Me parece que ya es momento de terminar, en la vida acabo de aprender una lección, todo tiene su fin. No sé porque se me ocurrió escribir ahora aquí, de repente sentí que tenía que hacerlo y bueno...lo hice. Creo que si lo nuestro se acabó fue por errores de los dos, y ninguno quiso avanzar en corregirlos, o al menos eso pareció. A veces pienso que nos auto saboteamos por alguna razón, de esas razones que nadie puede entender y que no se sabe de donde vienen y a donde van, quizás no era nuestro momento y a lo mejor a larga siempre estemos deseando volver a estar juntos, no lo sé, creo que es un tonto consuelo que quiero darme, porque yo solo sé que te deje ir porque sentí que era lo que deseabas y lo que tú pensabas era mejor para ti, solo sé que te deje ir porque creo que te amo lo suficiente como para dejarte ir para que puedas tratar de ser completamente feliz.
Si lees esta parte, te agradezco por leer todo esto, ahora solo mira la fecha en que escribí esto y piensa en cuantos días, meses o años han pasado antes de que lo descubrieras, solo dame una respuesta, cualquiera, no importa cuanto tiempo o cosas hayan pasado.
Finalmente, quiero agradecerte por los maravillosos momentos que me diste, por el tiempo que me entregaste y por hacerme feliz.
Gracias....